lunes, 17 de marzo de 2008

Ciudadano Ilustre




Osvaldo R. Pamparana
Ciudadano Ilustre de la ciudad de La Plata
Decreto Nº 76/07 Municipalidad de La Plata



Palabras de agradecimiento
dirigidas al Honorable Consejo Deliberante de la Municipalidad de la Ciudad de La Plata en ocasión de mi declaración como Ciudadano Ilustre



Sr. Intendente de la Municipalidad de La Plata
Sr Presidente Honorable Concejo Deliberante
Sres Concejales Municipalidad de la ciudad de La Plata

LOS CAMINOS DE LA VIDA

A mi los caminos de la vida me trajeron a estudiar a la ciudad de La Plata en el año 1966.

El atractivo de vivir solo en una ciudad hizo que durante los primeros tiempos deambulara, casi sin rumbo y algo desconcertado por los amplios límites de esos caminos

Sin embargo; no tardo demasiado la suerte en acompañarme.
Lo hizo bajo la forma de mis primeros compañeros de la facultad. Fue con ellos que decidimos caminar juntos por lo que nos pusimos de acuerdo en estrechar esos amplios límites que dejaban nuestras huellas. Teníamos una obligación y no era cuestión de seguir dilapidando tiempo ni esfuerzos; propios ni ajenos.
De esa época recuerdo que el sacrificio más grande que tenía que hacer era 15 minutos de cola en el comedor universitario donde se comía excelentemente bien
¿Que fue de aquellos compañeros?
Hoy algunos de ellos siguen siéndolo;
Otros se transformaron en amigos.
Y los que no estan o estan sin aparecer; siguen con sus ideales intactos

Los años pasaron y de nuevo el toque de suerte.
Hizo su aparición en mi vida Zully; con quien coincidimos en intentar transitar juntos el mismo camino. Su unión fue decisiva ya que no solo compartió sino también que me ayudo a terminar de enderezar el camino.
Ella era Estudiante de bioquímica. ¡Como yo!
¡Esta bien! Debo reconocerlo habia comenzado la carrera un par de años mas tarde y entonces estábamos casi a la par.
Con Zully se sumo también su familia. Y con ella todo lo que significo como contención y apoyo. Por supuesto que no deje escapar esta nueva realidad gracias a la cual en un lapso de tiempo bastante digno hizo que me recibiera.

Como se ve en muy poco tiempo tuve la suerte de pasar de ser, más que un individuo, una suma de personas; por lo que necesariamente se impone que a partir de ahora este relato no utilice solo el singular

No eran tiempos fáciles, más bien eran complicados y como no caminábamos con anteojeras, cuando nos deteníamos a ver que pasaba lo que veíamos no era bueno y además dolía.


Pero ya antes de egresar de la U.N.L.P en forma simultanea con mi carrera me relacione con las actividades culturales de la ciudad y mientras continuaba mi camino comencé a sembrar, también en ese terreno, aunque esporádicas, algunas semillas sin creer que algún día las veria germinar.
En 1975 ya recibido, el camino siguió siendo compartido; pero con Zully decidimos que fuera formalmente compartido así que en abril de 1976 la suerte volvió a aparecer y ¡de que forma! se llamo Florencia.

Solo habían transcurridos 10 años de mí llegada a La Plata y más afortunado no podia ser; habia vivido, habia culminado una carrera universitaria, tenia trabajo y también mi casa, y lo más importante era que en mi camino no estaba solo. Unos cuantos más se habían sumado y nunca deje de sembrar semillas.

Además, me había casado con una platense y tenía una hija platense. Y yo ¡decidí ser platense! Adopte a esta ciudad, como mi lugar en el mundo por lo que ella significa y por que es un faro de cultura que se irradia al mundo.

El viejo inmigrante italiano. Mi viejo murió en 1980 con la satisfacción de saber que mi camino era el que el me habia marcado y que no estaba solo en el. También a lo lejos mi mama y mis hermanos compartían y comparten, aun, mis alegrías

Con la llegada de Laura y Carolina fue tiempo de pañales, mamaderas y postergar las idas a la cancha los domingos. Porque como platense también adopte al club de mis amores. En realidad ya lo había adoptado siendo estudiante

Llegaron a nuestra vida nuevos amigos, los de la vida. Los que no se buscan. Los que se encuentran por afinidad y por compartir proyectos y sueños comunes. Algunos ya no estan pero llevo su recuerdo en mi corazón. La mayoría afortunadamente estan; y a pesar que ellos conocen mis rudezas saben que los correspondo absolutamente.

También tengo un socio con quien llevamos tantos años juntos que al final debe ser cierto que nos parecemos porque son muchos los que me lo refieren como su hermano. No es mi hermano de sangre pero por suerte es mi amigo y además mi confidente mas seguro.

Los años transcurrieron y además de desempeñar mi profesión seguía esparciendo semillas de cultura sin esperar que algún día las pudiera ver germinar.

Recuerdo que una vez cualquiera llegue a mi casa y como bioquímico que era sentí un olor distinto al de la progesterona acostumbrado. Era como que en el ambiente habia mas de la otra. De la testosterona. Habían comenzado las visitas masculinas. Rodrigo lo hizo formalmente, a Fabián lo obligaron las circunstancias. Andrés todavía es una promesa. Pero lo cierto es que por suerte mas gente entonces se sumo a mi camino

A comienzos del año 1998 ya casi caminábamos de memoria bajo un cielo totalmente despejado. Sin embargo en marzo de ese año y sin previo aviso negros nubarrones hicieron su aparición. La fatalidad embarro y muy mal el camino de nuestras vidas.

Con Florencia, Laura y Carolina pusimos en práctica aquello que: la adversidad no nos vence sino que nos retempla. Nos sacamos los miedos. Nos pintamos la cara color de esperanza y nos opusimos fieramente contra la adversidad.
Utilizamos armas convencionales y alternativas y las semillas que habíamos sembrado; por primera vez las vimos germinar en la ayuda incondicional que recibimos
¿Quienes ayudaron? ¡Todos!
El año que viene festejaremos el décimo aniversario de nuestro triunfo contra la desventura


Como no hay mal que por bien no venga muy pronto llego la primera de las mas grande de las compensaciones. Se llama Agustina quien doblego mi resistencia a sentirme abuelo. Luciano es el superhombre y el reivindicador masculino de la familia. Matilde es, por ahora, la última que sigue en nuestro camino


Reencuentro con antiguas amistades; anteriores a mi llegada a esta ciudad, personas todas muy queridas también iluminan mi camino y caminan junto a mí


Como todo no es color de rosas en distintas etapas se sumaron oportunistas, desagradecidos e indiferentes. No fueron muchos y rápidamente se dieron cuenta que no compartíamos el mismo camino. Los oportunistas siguen siendo coherentes. Los desagradecidos tienen la mala suerte de no saber lo que significa ser agradecidos y los indiferentes saben que causan pena.


Hubo también ilusiones que se convirtieron en desilusiones. Algunas de ellas afortunadamente y para nuestro bien fueron nada más que eso: desilusiones. Otras desilusiones fueron reemplazadas por nuevas ilusiones En síntesis cuando estuve convencido que lo que hacia era correcto; privilegie mas hacerlo que el que dirán


Menos en el tiempo de las mamaderas y pañales; porque no lo habia, nunca deje; al contrario, cada vez con mas dedicación y con la motivación que otorga el reconocimiento popular continué con mi objetivo de compartir con la gente mis posibilidades y la suerte de tener acceso a la cultura general. Recorrí todo el país, aun sus lugares más recónditos. Fui a innumerables escuelas. También me invitaron en varias oportunidades para viajar al exterior para ser el portador de una de las más genuinas expresiones de la cultura nacional: La obra de Florencio Molina Campos. Entre todas; su difusión es la que más satisfacciones me diera desde hace ya más de quince años. Haber podido llevar esta obra a Islas Malvinas y a la Antartida supero absolutamente todas mis expectativas. Durante todo el tiempo y en cada lugar continué sembrando ese mismo tipo de semillas que en los momentos aciagos viera germinar.


Cuando en el año 2006, desde La Plata, me propusieron para el Premio Nacional Santa Clara de Asís por mi trayectoria en la difusión de las mas genuinas expresiones de la cultura nacional y popular, me dije que no podia ser cierto. Que alguien se debía haber equivocado. No podia tener tanta suerte. Sin embargo en agosto, cuando las semillas comienzan a brotar, me entregaron esa importante distinción.

Un reconocimiento tan grande, imponía una serena reflexión y pensé; que mi dedicación a esta actividad extra profesional habia sido una experiencia única, irrepetible demasiado intensa pero sobre todo gratificante. Y de igual manera que las grandes pasiones, para que no se destruyan ni se manchen, debía finalizarla en su cúspide.

Entonces como conclusión me dije:
¡Ya esta! ¡Mi tarea fue cumplida! ¡Es tiempo de retirarme!

Compromisos asumidos y el reconocimiento que dan las distinciones hicieron imposible que pudiera dejar mi quehacer cultural en ese momento. Pero la idea estaba y las condiciones también ya que descubrí la pasión por escribir lo que compensaría muy bien y daría cauce a mi actividad creativa.
Esta nueva actividad, actualmente, es alentada de forma sana aunque demasiado imparcial por viejas amistades que me incitan a hacerlo. Muy pronto editare mi primer libro

Año 2007. Hace poco más de dos meses circunstancialmente; aunque yo creo que fue la suerte nuevamente, el gestor de esta iniciativa el Concejal Señor Hugo Marsico en su interes por difundir la obra de Molina Campos en las escuelas de La Plata me pidió le enviara mis antecedentes.

Días después cuando me comunico que habia elevado el proyecto para decretarme como ciudadano ilustre me dije lo mismo que en el 2006; el Concejal debe estar equivocado para pensar que yo merezca tal distinción.
Hoy aquí me resulta difícil pensar que se hayan equivocado en forma masiva al votar afirmativamente el proyecto todos los concejales a quienes recién conozco.
Señores Concejales. Si se equivocaron no se preocupen. Como soy creyente hago mia la sentencia bíblica que dice “Errar es humano, Perdonar es divino”. Aunque mi perdón; si bien es terrenal: lo tienen concedido.

A quienes yo debo pedirles indulgencia plena por presumir que comparto el mismo honor es, entre otros, a los ciudadanos ilustres: Señor José Maria Prado – A los Drs. Rene Favaloro – Mainetti y Luís García Azzarini – Al Artista Plástico Emilio Pettorutti – A Monseñor Lodigiani – A los Héroes Platenses de Malvinas – Al Dr. Ricardo Balbín – A Pedro Palacios (Almafuerte) - A Rodolfo Walsh – A Iñaki Urlezaga

Releyendo lo escrito y escuchado hasta ahora; intuyo que mis caminos no deben diferir mucho de los caminos de tantos anónimos platenses que seguramente también merecen esta distinción.
En mi caso tuve como aliada a esa palabra que en este relato se repitió muchas veces y que es mucho más que una palabra. Tuve mucha suerte y cuando me fue esquiva, no la espere. Cuando la necesitamos la salimos a buscar y afortunadamente la encontramos

Señor Presidente de este Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de la ciudad de La Plata, Sr. Concejal Hugo Marsico. Sres. Concejales. Como en otros tiempos pero en circunstancia distintas Ustedes son los responsables que las semillas que fui sembrando en mi camino hoy junto a mi familia y mis amigos, nuevamente, las vea florecer.


La canción del poeta dice:
Los caminos de la vida no son los que yo esperaba, no son los que yo creía.

Yo digo.
Mis caminos desde hace cuarenta años aquí en la ciudad de La Plata fueron mas de los que yo creía y mucho mas de lo que yo esperaba.

Muchas gracias por el abrumador honor de nombrarme ciudadano ilustre lo que me compromete, aun más, como ciudadano de esta gran ciudad.

Dr. Osvaldo R Pamparana 18/07/007

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